Lugares desconocidos que hay que conocer en Estambul
Unknown places you should visit in Istanbul
En este post quería mostrar la importancia que tiene investigar sobre el país al que vamos a ir. Cuando viajamos es normal que vayamos a conocer sitios típicos o conocidos de esa ciudad, pero ¿y qué pasa con los que no son tan turísticos? Yo hasta hace poco no buscaba mucho sobre el lugar porque prefería improvisar algo que, en parte está bien, pero por otra parte nos podemos perder muchas cosas interesantes o bonitas si no sabemos que existen.
En octubre de 2019, al volver de Estados Unidos, mis tíos organizaron un viaje para recuperar el tiempo perdido de aquel verano que no estuve y como somos una familia muy viajera, decidimos ir a Turquía. Tenía muchas ganas, no sólo de conocer sus calles, sino de oler el Gran Bazar, probar el té turco o sentir esa extraña sensación de estar entre dos continentes: Europa y Asia.
Estuvimos cinco días, pero realmente nos dio tiempo a ver prácticamente todo lo importante y además, conocer sitios desconocidos (vaya contradicción eh). Esto último fue gracias a que mi tío conocía a Adrián, un amigo español que vivía allí desde hacía unos años y como no se le pasaba nada de aquella diferente ciudad, nuestro último día lo pasamos con él.
El primer lugar precioso al que nos llevó a tomar el aperitivo (algo muy español) fue al Hotel Adamar, que está en la zona histórica de Estambul, en la misma calle de Las Cisternas de La Basílica. En su último piso tiene una azotea desde la cual se puede ver toda la ciudad. Miraba hacia el frente y tenía a mano izquierda la mezquita Santa Sofía y a la derecha La Mezquita Azul. Pero me seguía sorprendiendo cuando iba a la otra parte de la valla, viendo cómo el Bósforo separaba esas dos tierras que se fundían en una sola convirtiéndose en millones de árboles verdes. Es un sitio maravilloso, además los dueños son malagueños y sin querer sientes confianza al saber que te encuentras a tus paisanos en un país desconocido y el trato fue magnífico.
El Segundo y pintoresco sitio que nos enseñó Adrián fue el barrio de Ortaköy, un poco más al norte de la Plaza Taksim. Cuando llegamos allí no sabíamos lo que nos íbamos a encontrar y resultó ser todo un descubrimiento. Las calles estaban abarrotadas de gente, olía a comida por todos los rincones y miraras donde miraras, había un mercadillo de cualquier tipo de cosa que os podáis imaginar.
Fuimos a uno de los puestos de comida elegido al azar; mi tía, mi prima y yo nos pedimos una patata rellena (Kumpir) cada una y nos fuimos a la bahía a sentarnos en medio de la plaza para comer, momento en el que aparecieron mi tío y Adrián con un bocadillo un tanto distinto llamado Kokorec, hecho a base de intestinos de cordero y especias, algo que no va mucho conmigo pero sin dudarlo tuve que probar - por cierto, ¡estaba extremadamente picante! -. Sin pensarlo ni un segundo, sentí que ese se convertiría en uno de mis rincones favoritos en el mundo: en medio de una plaza llena de gente de diferentes culturas, a la izquierda un restaurante abarrotado, a la derecha la preciosa mezquita de Ortaköy, a mi espalda un mercadillo artesanal y de frente las increíbles vistas de la zona asiática, de la cual sólo nos separaba la brisa y el agua cristalina del estrecho.
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I'm here another day more telling you my adventures!
In this post I want to show the importance of researching about the country that we're going to visit. When we travel is something normal to visit that typical and touristic places but, what happen with those who aren't so touristy? Until very recently I didn't research so much about the place where I'm going because I prefer to improvise something that, maybe is okay, but we can miss other many beautiful and interesting things if we don't know that they exist.
When I came back from the United States in October of 2019, my uncles organized a trip to recover that missing time we lost because I wasn't in Spain, and how we are a very traveling family, we decided to go to Turkey. I was excited not only to know about their streets, but also to smell the Grand Bazaar, to taste the turkish tea or to feel that sensation to be into two continents: Europe and Asia.
We were only five days but we had time to visit every important things and furthermore, to visit unknown places. This was possible because my uncle known Adrián, a Spanish friend that was living there since a few years ago and how he knew that city thoroughly, our last day was with him.
The first beautiful place that we visited with him to have the appetizer (something typical in Spain) was Adamar Hotel, located in the historical area of Istanbul, at the same street as the Basilica Cistern.
In it last floor it has a rooftop from where you can see the whole city. I looked in front and on my left hand I had Aya Sophia and on my right hand I had Sultan Ahmed Mosque (or Blue Mosque). But I still surprising myself when I went to the other part of the rooftop and I saw the Bósforo in the middle of those two lands that merged into one because of the million of green trees. It's a marvelous place, and also the owners are from Malaga and we feel more confortable when you find someone from your country in an unknown country and the way they treated us was amazing.
The second and picturesque place that Adrián showed us was Ortaköy neighborhood, a little further north of the Taksim Square. When we arrived we didn't know what we had found and it turned out to be quite a discovery. The streets were crowded of people, it smelled of food in every corner and you if you looked anywhere, you will found a jumble sale with anything you could imagine.
We went to a food stand chosen at random; my aunt, my cousin and I took a stuffed potato (Kumpir) each of us and we found the bay where in the middle of the square we had lunch, the exactly moment when my uncle and Adrián came with a different sandwich named Kokorec done with lamb intestines and spices, something that is not much to my liking but without a doubt I had to try - by the way, it was so spicy!-. Without thinking about it any second, I felt that that place became one of my very favorite corner in the world: in the middle of a square crowded of people from different cultures, on the left a gorgeous and full restaurant, on the right the beautiful mosque of Ortaköy, on my back a handmade jumble sale and in front of me the incredible views of the asian zone, from where only the breeze and the crystal clear water separated us.